Dibujo realizado a lápiz (grafito en diferentes grados) sobre papel A4 de alto gramaje. Obra única.
Dibujé este caballo cuando tenía 15 años. Recuerdo perfectamente la sensación de ese momento: solo un lápiz, mis manos temblando un poco, y la necesidad de dar vida a algo que siempre me inspiró. Sin técnicas avanzadas, solo intuición y paciencia.
A pesar de los años, los detalles siguen intactos: las sombras suaves, las líneas firmes, el volumen del cuerpo y la expresión del caballo. Cada parte conserva exactamente lo que sentí cuando lo dibujé.
Lo guardé desde entonces y ¿Cómo no iba a salvar mi tesoro? Para mí, este dibujo es un recuerdo vivo, tan fresco que parece que lo terminé ayer.
Con materiales simples conseguí algo que aún hoy me sorprende. Es una pieza sincera, cuidada y llena de la sensibilidad que tenía a los 15… y que todavía sigue conmigo.
Al venderlo lo entregaré enmarcado, protegido como siempre lo he guardado .