5 obras de arte que te esperan en las calles de Barcelona

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La tradición artística de Barcelona no es ningún secreto. Si te gusta el arte, serás conocedor de la amplia oferta cultural que alberga la ciudad condal. En ocasiones anteriores ya habíamos hablado de algunas galerías y museos imprescindibles de la capital catalana, pero hoy queremos salir al aire libre para presentarte 10 interesantes obras de arte que te esperan en las calles de Barcelona.

Apunta las ubicaciones de estas interesantes esculturas en tu Google Maps y disfruta de un ameno recorrido artístico por las calles de Barcelona.

Dona y Ocell , de Joan Miró

Con sus aproximadamente veintiún metros de altura y sus vivos colores, esta imponente escultura urbana del artista Joan Miró se alza sobre el parque que hoy día lleva su nombre, como testigo atemporal de la particular visión artística que llevó a este pintor y escultor catalán a destacar entre los más renombrados maestros vanguardistas.

La estilizada figura de Dona y Ocell representa una esbelta dama con un sombrero y una media luna sobre él a modo de tocado. Para interpretar la obra es preciso reparar en el complejo universo iconográfico del artista, en el cual los pájaros son representados habitualmente como medialunas, de ahí que la obra se conozca bajo el título de Mujer y pájaro, aún siendo su título original Mujer-seta con sombrero de Luna.

Cabe destacar también de Dona y Ocell el rico acabado de su cobertura, un mosaico a base de cerámica de colores primarios y complementarios como el rojo, el amarillo, el verde o el azul, también ampliamente empleados en la obra pictórica de Miró, como podemos ver en Melodía ácida VII  u Oda a Joan Miró.

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El Gato de Botero

El orondo y simpático Gato de la Rambla del Raval es ya un icono del legendario barrio. Desde principios del nuevo milenio, el gigantesco felino de bronce ideado por Botero exhibe sus redondeces en plena calle, como un elemento más del paisaje urbano, convirtiéndose en uno de los principales atractivos para turistas y curiosos que visitan el bohemio y multicultural barrio de El Raval.

La escultura presenta todas las características típicas de la obra de Fernando Botero, artista colombiano conocido, además de por sus esculturas, por su personalísima pintura de estilo figurativo, denominada también “boterismo” por la particularidad de sus representaciones.

Tanto en sus cuadros como en sus esculturas, la obra artística de Botero se caracteriza por sus figuraciones rechonchas y de gesto hosco y esperpéntico, que se muestran ante nosotros como una sátira de la propia realidad. Podemos ver estos rasgos tanto en cuadros como Picnic en las montañas (1966) como en sus esculturas de gran formato, entre las que destacamos, además del desmejorado Garfield de El Raval, otras obras colosales como Cabeza (1999).

La temática en la obra del famoso artista colombiano es variada, aunque toda ella gira en torno a la representación de elementos cotidianos y de escenas del día a día, todas ellas captadas desde su peculiar óptica: una voluptuosa mujer yaciendo al sol en su toalla, un simpático personaje con bombín a lomos de un caballo ridículamente pequeño… o un orondo gato gigante callejeando con paso bamboleante, como el Gato de El Raval.

El monumento al libro, de Joan Brossa

En el cruce de la Gran Vía con el Paseo de Gracia se yergue este gran homenaje al libro y a la lectura, erigido a mediados de la década de los ’90 por iniciativa del Gremio de Libreros de Barcelona.

La estatua es un característico poema visual del artista catalán Joan Brossa, en el que podemos apreciar cómo un libro de planchas de acero se yergue semiabierto dentro de una semiesfera, la cual posibilita, por el contrapeso que ejerce, que la obra entera pudiera tambalease sin llegar a caer de su peana de granito gris. Aunque hoy en día, la escultura ha sido fijada por motivos de seguridad y ya no es posible apreciar este vital detalle.

Y es vital, en cuanto a que todo poema de visual de Joan Brossa tiene su mensaje, y en este caso, el utilizar la técnica de un popular muñeco tentetieso para realizar un homenaje al libro parece remitirnos a una idea de permanencia a pesar de los vaivenes y las adversidades; como una oda a la fortaleza de los libros y de la lectura, que pese a los avances de la tecnología y del ritmo frenético del día a día, siguen estando en nuestras vidas.

La Jirafa Coqueta, de Josep Granyer

Entre la Rambla de Cataluya y la Diagonal, esta hermosa jirafa se tumba coqueta en una posición muy humana, como la mayoría de los animales pergeñados por su autor, el escultor Josep Granyer, que hizo de este recurso, conocido como “animalismo irónico”, una de sus principales vías de expresión.

De hecho, la ironía de La Jirafa Coqueta reside en que la obra está inspirada en la escultura Paulina Borghese, de Antonio Cánova, donde la hermana de Napoleón Bonaparte es representada como una Venus triunfante, mostrando su belleza y los atributos de su éxito. La jirafa de la Rambla de Catalunya imita su pose, entorpecida por el largo cuello y la presencia de cola, que otorgan a la composición un acabado de lo más irreverente.

Además, al otro lado de la Rambla es posible visitar otra escultura urbana del mismo artista: el Toro Pensador de Granyer, a su vez inspirada por el emblemático Pensador de Rodin, en esta ocasión también animalizado.

Els Mistos, de Claes Oldenburg

Esta impresionante escultura es todo un icono pop art. Construida a finales de los años ’80 en el Valle de Hebrón con motivo de los Juegos Olímpicos del ’92, Els Mistos representa una caja de cerillas arrojadas al suelo, de las que sólo una se mantiene en pie y encendida.

Pese a que el concepto puede remitirnos a una obra pequeña, lo cierto es que su grandeza reside, y nunca mejor dicho, en sus más de 20 metros de alto. De hecho, este gusto por sobredimensionar objetos de la vida cotidiana es paradigmático del movimiento pop art estadounidense, en tanto que vía plástica para sacralizar lo banal, gusto también presente en el lenguaje artístico del autor de esta gigantesca caja de cerillas de acero y fibra de vidrio, Claes Oldenburg, escultor sueco pionero del pop art.

Sin lugar a dudas, podría decirse que el arte en Barcelona se esconde en cada rincón, aunque quizás sería más aplicable decir que desborda de cada rincón, puesto que en cuanto a estas impresionantes esculturas urbanas, lo difícil sería que pasaran desapercibidas.

¿Conocías estas singulares obras de arte urbano que albergan las calles de Barcelona? Si quieres compartir con nosotros alguna escultura urbana de tu localidad o alguna otra que hayas visitado en tus viajes y te haya gustado, ¡estaremos encantados de leerte en los comentarios!

Eva VilarC.