Eduardo Chillida – Biografía, premios y obra

Eduardo Chillida

Polifacético como ninguno, Eduardo Chillida es conocido en el mundo del arte por sus dotes como escultor. Es un referente que alcanzó el éxito en vida y que actualmente sirve de inspiración para una buena parte del panorama internacional de la escultura. Y decimos lo de polifacético porque además de dejar patente su arte en sus obras, Eduardo Chillida también llegó a jugar de portero de fútbol de la Real Sociedad.

Breve extracto sobre Eduardo Chillida

El artista nació en San Sebastián en 1924 y su éxito comenzó en pleno auge franquista. Antes del mismo empezó a estudiar la carrera de arquitectura en 1943, que no terminó. Abandonó en 1947 para dedicarse en cuerpo y alma a la escultura y al dibujo. Un año más tarde, frustrado por la preocupante carencia de un ambiente creativo inspirador provocada por la presencia del franquismo, Eduardo Chillida se trasladó a París para acercarse a la obra de Picasso o de Brancusi, entre otros. Desarrolló una pequeña parte de su trabajo basándose en la tradición figurativa, pero no contento con el resultado en 1951 abandonó la capital francesa para volver al País Vasco.

Allí conoció los secretos de la forja y del hierro a manos de Manuel Illarramendi, con los que ese mismo año creó su primera escultura abstracta, de nombre Ilarik. Fue la antesala de su posterior trabajo, y es que la obra de Eduardo Chillida a partir de ese momento muestra todo lujo de aspectos relacionados con el espacio, el vacío, la materia o la escala. Con Ilarik su fama creció enormemente, llegando a exponer en ciudades de todo el espectro internacional: Nueva York, París, Milán o Madrid. Participó en conocidos certámenes internacionales, entre los que destacan la Bienal de Venecia y la Documenta de Kassel, en 1958 y 59, respectivamente.

A partir de ahí empezó a experimentar con materiales distintos, como la madera o el acero. Creó sus primeras obras íntegras con ellos y en 1963 hizo un inspirador viaje a Grecia, del que nacieron sus primeros alabastros de la serie  Elogio de la luz. La inspiración helena, combinada con su percepción del espacio y de la luz, dio lugar a su famosa inconclusa obra de escala gigantesca en Fuerteventura, en la montaña de Tindaya.

En 1971 empezó a trabajar con el acero y creó un buen número de obras con este material. Lugar de encuentros III, de ese mismo año, fue la primera. Las siguientes vendrían unos cuantos años más tarde, durante los cuales Eduardo Chillida sacó a la luz una obra en la que había estado trabajando más de quince años: El peine del viento, uno de sus trabajos más conocidos a nivel mundial.

En los ochenta y noventa siguió su obra con acero y hormigón y en 1999 el museo Guggenheim de Bilbao le hizo un homenaje coincidiendo con su 75 aniversario. Se expusieron más de 200 obras, que proyectaron una interesante retrospectiva de su vida como artista. Un año más tarde Eduardo Chillida fundó la Casa de ChillidaChillida-Leku-, con el objetivo de difundir su obra.

Falleció en 2002 a la edad de 78 años, convirtiéndose sus obras en uno de los referentes culturales más importantes de la escultura a nivel mundial. De él perduran sus concepciones mística, ética y trascendental de la existencia del ser humano.

Premios de Eduardo Chillida

El escultor recibió varios premios a lo largo de su dilatada trayectoria, entre los que destacan:

  • 1958: Gran Premio de Escultura Bienal de Venecia.
  • 1985: Premio Nacional Francés de Escultura.
  • 1987: Premio Príncipe de Asturias de las Artes (1987)

 

Obras más influyentes de Eduardo Chillida

  • El peine del viento (Bahía de San Sebastián, 1977)
  • La sirena varada (Madrid, 1972)
  • El elogio del horizonte (Gijón, 1990)
  • Puerta de música (Santiago de Compostela, 1994)
  • Monumento a la Tolerancia (Sevilla, 1992)
  • Tolerancia para el diálogo (Münster, 1993)
  • Besarkada (San Sebastián, 1998)
  • Barcelona (Barcelona, 1998)

 

Joan Marco, del equipo de SEO y letras