Las Señoritas d'Avignon a subasta: la esencia del primer cubismo

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Les Demoiselles d’Avignon es uno de los cuadros más célebres de Pablo Picasso y también un hito en la historia del arte, al marcar el inicio del movimiento cubista. Conoce sus principales características y no te pierdas la oportunidad de conseguir una litografía de edición limitada de esta fascinante imagen pujando en nuestras subastas de arte online. 

Picasso: un artista en constante evolución

La vida del pintor malagueño Pablo Picasso es un continuo proceso de aprendizaje y experimentación en el que el artista evoluciona adaptando y haciendo suyas las premisas de las primeras vanguardias, que llegan desde Francia para revolucionar el mundo del arte español. De este modo, su trayectoria artística se divide en diversas etapas que podemos definir atendiendo al estilo pictórico predominante en cada época de su dilatada carrera.
 
Ya en este post desglosamos brevemente las principales etapas artísticas en la obra de Pablo Picasso, aunque en esta ocasión queremos centrarnos en una de sus obras más célebres: Las Señoritas de Avingnon, cuadro que, con su figuración angulosa y su marcado geometrismo marca el inicio del primer cubismo, o protocubismo; y una nueva forma de entender la imagen y el arte visual

Las Señoritas d'Avignon: el punto de arranque del movimiento cubista

El interés que Pablo Picasso manifiesta a partir del año 1906 por las manifestaciones de arte ibérico, griego arcaico, africano y del antiguo Egipto acaba propiciando que el volumen y la geometrización ganen protagonismo y significancia en la producción pictórica del artista. También son influyentes en este camino hacia el cubismo otros pintores del momento, tales como Matisse, figura emblemática del movimiento fauvista. Una de las muestras más claras de esta influencia la encontramos en el celebérrimo óleo Las Señoritas d’Avignon, firmado por el artista en 1907.  

El lienzo Las Señoritas d’Avignon marca un punto de inflexión en el arte del siglo XX. Es la primera vez que Picasso rompe con la idea de que una imagen solo puede representarse desde un único punto de vista, asentando una de las principales premisas del movimiento cubista, cuyo principal afán se remite a la descomposición de imágenes tridimensionales en diversos planos superpuestos. El pintor malagueño también deja patente en esta obra su afán por transgredir toda recomendación o tradición artística, ímpetu creador heredado del espíritu de las vanguardias, subvirtiendo la forma clásica de tratar el desnudo femenino. Así, las habituales curvas suaves y sinuosas son sustituidas por angulosas formas que otorgan a las figuraciones un carácter agresivo, desafiante.

Les Demoiselles d'Avignon: principales características

Les demoiselles d’Avignon es la inquietante representación de las prostitutas de un burdel barcelonés. La composición se estructura en torno a las figuras de cinco mujeres cuyos cuerpos retorcidos se distribuyen en un espacio interior desprovisto de profundidad y delimitado por una cortina, elemento frecuente en los prostíbulos de la época. 
 
Esta cortina crea un espacio indeterminado sobre el que todas las figuras semejan permanecer en primer plano, como si las mujeres estuviesen expuestas en alguna suerte de escaparate o escenario teatral. Podemos ver en la imagen cómo la cortina se estructura en pliegues fragmentados y angulosos, en la que los brillos blancos nos remiten a la pintura de El Greco y los planos seccionados al pincel de Cezanne. 
 
En cuanto a la temática, no será la única vez que el pintor trata en sus cuadros la temática erótica o explícitamente sexual; aunque en este caso desde un punto de vista más crítico que formal. De este modo, Picasso representa a cinco mujeres que se ofrecen como objetos caracterizándolas como figuras terribles, casi demoníacas: las tres mujeres de la izquierda parecen heredar los rasgos del arte ibérico, exhibiendo ojos almendrados y orejas largas. También podemos apreciar como dos de ellas muestran sus rostros de frente mientras que las narices aparecen de perfil, representando simultáneamente dos puntos de vista de la misma imagen. La figura que se encuentra agachada impacta por su rostro deforme de ojos finos y asimétricos, pintado en constrastados colores y atravesado por una prominente nariz curvada. Podríamos ahondar en las claras relaciones de la estética de este personaje, que claramente bebe de las infuencias del arte africano, aunque llama más la atención el hecho de que Picasso decidiera pintarla simultáneamente de espalda y de frente, profundizando en la idea cubista de la descomposición de planos. 
 
Los cuerpos de las mujeres se muestran encajados y desencajados. Los pechos se reducen a geométricas formas agrestes, las miradas desbordan tristeza y hostilidad. Destaca también el hecho de que las figuras no se relacionan entre ellas, sino directamente con el espectador, al que interpelan con sus miradas fijas y vacías y sus poses provocativas, en una demostración pasiva del día a día y de una rutina más que asumida.
 
Pablo Picasso pone de manifiesto en Les Demoiselles d’Avignon su personalísima forma de percibir el mundo, tanto en la sensibilidad y el espíritu crítico con el que aborda una temática tan sensible como la prostitución, tanto en la originalidad con la que consigue plasmar la imagen, dando lugar a un personalísimo lenguaje plástico en el que el pintor profundizará toda su vida.
 
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