Xavier Cugat, catalán universal y artista polifacético

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Xavier Cugat es una de las figuras más emblemáticas de la cultura popular del siglo XX. Director de orquesta, violinista, actor, dibujante, caricaturista… muchos son los oficios que pueden atribuirse a este artista conocido en América como El Rey de la Rumba, y es que su huella en la historia del arte es solo comparable a la que ha dejado en nuestro imaginario común, como uno de los más auténticos y llamativos personajes de la escena artística internacional.

Te invitamos a conocer la interesante obra gráfica de Xavier Cugat y sus trepidantes aventuras por el mundo. ¿Te subes al tren?

Xavier Cugat, el pintor

Xavier Cugat era un hombre de artes. La música, el cine, la pintura… en todas las disciplinas en las que tomó parte destacó como uno de los mejores de su tiempo, y en el caso de las artes plásticas no iba a ser menos, aunque la faceta del Xavier Cugat pintor puede resultar algo ensombrecida por su gran fama como músico.

La sensibilidad de Xavier Cugat hacia el dibujo se despierta ya en sus años mozos, cuando residiendo en los Estados Unidos realiza caricaturas y tiras cómicas para periódicos como el Los Ángeles Times, rotativo con el que colabora durante la década de los ‘20.

Su talento con el lápiz y la pintura también supo fraguar en una interesantísima obra gráfica, a la cual se dedica en plenitud de esfuerzos a su regreso a Cataluña en la década de los ‘70.

La mayoría de los trabajos plásticos de Xavier Cugat - principalmente litografías - beben del saber hacer del dibujante, con un estilo a medio camino entre la inocencia infantil del naif y las influencias heredadas de los grandes artistas plásticos de América Latina, como Antonio Seguí, de quienes toma el empleo de gamas cromáticas amplias, vibrantes y contrastadas, como podemos ver en Mexicanos con Chiguagua  o En el veterinario.

Como ya se aprecia en las obras mencionadas en la linea anterior, la temática de la obra gráfica de Xavier Cugat y de muchos de sus dibujos es costumbrista, aunque el artista tambien suele representar a personajes icónicos de la cultura popular, como vemos en el dibujo original Montserrat Caballé  y en El Pelusa, obras en las que tambíen destaca su inclinación por el mundo de la caricatura.

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La ajetreada vida de Xavier Cugat, el Rey de la Rumba

Xavier Cugat inaugura con su aliento el siglo XX, al nacer el 1 de enero de 1900 en la localidad catalana de Girona, aunque con apenas cinco años de edad se embarca con su familia rumbo a América.

La familia había pensado viajar a México, donde ya conocían a otros emigrantes catalanes, pero el destino los lleva finalmente a la capital de Cuba, donde el padre de Xavier Cugat encuentra un empleo.

En La Habana, el pequeño Xavier Cugat empieza a demostrar sus dotes artísticas, aprendiendo a tocar el violín en el Conservatorio de Música de la ciudad, donde ingresa con siete años de edad. Es también durante su infancia cuando tiene sus primeros escarceos con el séptimo arte, actuando después de sus clases en un cine propiedad de otro migrante, poniendo música con su violín a las películas mudas de aquel entonces.

Apenas cumplidos los diez años, Xavier Cugat se convierte en primer violín de la Orquesta Sinfónica del Teatro Nacional de Cuba, tarea que le permite entrar en contacto con grandes personalidades del mundo artístico, como el tenor italiano Enrico Caruso, quien posteriormente le ayudará en su conquista de los escenarios estadounidenses.

Su destreza musical le lleva en 1915 a los Estados Unidos, donde se asienta con su familia en la ciudad de Nueva York. Su red de contactos se amplía al conocer a músicos de la talla de Pau Casals o Enric Granados y a Agustí Broyuno, con quien forma un grupo de música clásica con el que ambos comienzan un periplo artístico por escenarios de América y Europa, como Francia, Alemania, Italia o España.

Es también durante su adolescencia cuando se imbuye de los sonidos latinos, acercamiento propiciado también por su matrimonio en 1918 con la cantante Rita Montaner, la primera de sus cinco esposas, quien le ayuda a abandonarse al contagioso ritmo tropical.

Los años ‘20 son la primera época de esplendor para Cugat, periodo en el que se embarca en su primer proyecto como director de orquesta en la Sala Coconut Grove, en el Hotel Ambasador, donde comenzará a introducir en las pistas norteamericanas ritmos como la rumba, la conga o el tango, hecho por el que se le considera el responsable de abrir el mercado musical estadounidense a los artistas latinoamericanos.

La década de los ‘30 continúa para Cugat al ritmo de la música latina, fundando en 1929 la Orquesta Los Gigolos, aunque también es el momento en el que este catalán da el salto a los espectáculos hollywoodienses, colaborando en musicales, cortometrajes y filmes generalmente como director de música rítmica. Entre la larga lista de colaboraciones, destacamos clásicos como Luces de la Ciudad (1931), de Charles Chaplin.

Durante más de quince años, la Orquesta Los Gigolos congrega en la pista de Baile del Hotel Waldorf Astoria a personajes icónicos de la época, como Rita Hayworth, Greta Garbo o Frank Sinatra, con quienes Xavier Cugat mantiene contacto a lo largo de los años.

Su trabajo continúa durante casi otras dos décadas en las que consigue convertir numerosas canciones en auténticos hits del momento y sacar adelante negocios de lo más variado, hasta que vuelve a Cataluña en 1970, instalándose en Barcelona, donde realizará sus últimas películas y actuaciones.

Durante esta época, Xavier Cugat se dedica principalmente a dibujar en su habitación en el Hotel Ritz, exponiendo por primera vez su obra en Europa en la Barcelona de 1972.

Dieciocho años más tarde, la Generalitat de Catalunya le otorga la Cruz de Sant Jordi por una vida consagrada al arte en sus múltiples expresiones, reconocimiento que se suma a las estrellas que le hacen memoria en el Paseo de la Fama de Hollywood Boulevard, por el que durante décadas levantó pasiones.

Xavier Cugat muere a los 90 años de edad en Barcelona y es enterrado en la Girona que lo vio nacer apenas un siglo antes. La lápida que cubre su tumba reza las siguientes palabras: “Xavier Cugat i Mingall, catalá universal, Cugat que vivió”.

Si quieres saber más sobre este interesante personaje, encontrarás más información sobre su rocambolesca vida en  esta web, o quizás prefieras ver el documental Sexo, Maracas y Chihuahuas, un biopic dirigido por Diego Mas Trelles en honor al artista catalán. Puedes verlo íntegro aquí.

¿Qué te han parecido la vida y la obra de este catalán que supo hacer del mundo su escenario? Estaremos encantados de leerte en los comentarios.

Eva VilarC.