Joaquim Falcó y la transformación de lo cotidiano

Joaquim Falcó

Vender cuadros de artistas modernos como Dalí, Picasso, Miró, Tàpies o Falcó en las subastas de arte y en las subastas de arte online es todo un placer para los profesionales dedicados a la compra y a la venta de arte. Tanto la pintura como la serigrafía, la obra gráfica, la escultura, la litografía o el grabado de obras pertenecientes a los siglos XIX, XX y XXI están teniendo un éxito indescriptible entre los coleccionistas más entendidos.

En la obra de Joaquim Falcó, una bombilla, un zapato de tacón, un coche o una moto se transforman en obras de arte. Una explosión de colorido proveniente de las manos del pintor opera la más fantástica de las metamorfosis. Los objetos de una realidad gris, monótona y triste cobran vida a través de los materiales pictóricos de Falcó. No necesita inspirarse en las maravillas que ofrece la naturaleza porque cada cuadro suyo, cada objeto, cada herramienta o maquinaria pertenecientes a un universo urbano, se convierten en un canto a la alegría y a la vida en la obra de Falcó.

Los visitantes de las más prestigiosas galerías del mundo han quedado prendados de los primeros planos que este excepcional artista manresano nacido en 1958 ha dedicado a los objetos recreados en su mente y en su paleta. Es la mirada, el enfoque, el encuadre del nuevo cosmos de un extraordinario “cineasta” de lo cotidiano que plasma las tomas en dos dimensiones sobre distintas superficies para que adquieran mayor protagonismo.

El mismo artista nos revela:

En Madrid, en la pensión muy pobre en la que vivía, la lámpara era simplemente un hilo eléctrico y una bombilla que colgaba de él y cada vez que me tumbaba en la cama mi visión era esa bombilla. Se convirtió en una obsesión y fue el primer cuadro al óleo en serio que hice, porque hacía tiempo que no pintaba. Y curiosamente lo vendí en una galería de Manresa y a partir de eso ya no paré de exponer en galerías. Primero en colectivas y luego en individuales” (Entrevista concedida a Jordi Batallé y publicada en “rfi” en enero de 2015).

Para Joaquim Falcó, las técnicas no son clichés. Se convierten en vehículos de expansión, de experimentación, de libertad. Las pastas y pigmentos de asombroso poder cromático, adquieren diversas texturas parecidas, en cierto modo, a una especie de “pintura matérica” modelada por el dominio de lo primitivo, de lo puro no contaminado, que solo se encuentra en las primeras etapas del ser humano. Hasta el hierro se doblega al poder de sus manos en esculturas como “Soldado” o “Love”. También los iconos artísticos de grandes maestros como Velázquez, Picasso, Van Gogh o El Greco han pasado por el tamiz de su creación. Hay quien dice que se trata de “Pop Art”, expresionismo americano o arte abstracto, pero en realidad es un estilo propio y un sello personal el que queda plasmado en sus obras. Una sola mirada a las mismas descubre al entendido en arte las letras que forman parte de una rúbrica singular: la rúbrica de Joaquim Falcó.

Fdo. María Luisa Sánchez Vinader