Los paisajes poéticos de Concha Ibáñez

Concha Ibáñez , grabado , paisajismo , Pintura

Son muy raras las ocasiones donde coinciden una docena de obras a subasta de un mismo artista. Esta semana, en Subasta Real, podemos mostrar una amplia colección de pinturas de la pintora y grabadora catalana Concha Ibáñez.

Concha Ibañez. "La Mancha". Óleo sobre tablex titulado y firmado al dorso

Nacida en Canet de Mar, junto al Mar Mediterráneo que siempre da una pasión especial por los horizontes despejados, Concha nació con una sensibilidad especial que pronto llamaría la atención entre sus profesores.

Concha Ibáñez. "Costa Brava". Óleo sobre tela (2000)

Dicen que un buen día, bajo la higuera del huerto de la casa de sus abuelos, cuando preguntaron a la pequeña Concha con apenas 6 años de edad, qué quería hacer cuando fuera mayor, contestó: “pintar y andar”. Viendo la selección de obras de hoy y repasando su trayectoria profesional, se confirma que consiguió las dos cosas, porque pintar, Concha Ibáñez ha pintado, y andar, la ha llevado a viajar por diversos países del mundo.

Concha Ibáñez. "Grècia". Grabado sobre papel (2009)

Barcelona, Italia, París y Madrid fueron los primeros panoramas que grabaría Concha en la retina y en su obra. Después vendrían Palma de Mallorca, San Sebastián, Viena, Bruselas, Cuba y Nueva York, de todas ellas vino cargada de espacio, luz, tierra y naturaleza. Quizás los mejores ingredientes para plasmar con un pincel y elaborar, esos eternos paisajes de alma serena y despejada.

Concha Ibáñez. "Monegros". Óleo sobre tela (1998)

En una época donde la opción profesional de una mujer era bastante complicada, por no decir inexistente, Concha Ibáñez eligió la pintura, opción que no fue del agrado de sus padres. No es de extrañar que la primera exposición de Concha se realizara cuando ya contaba 30 años de edad, en el año 1960. Ello no ha impedido que Concha en la actualidad lleve a sus espaldas más de 250 exposiciones y numerosos premios y reconocimientos.

Concha Ibáñez. "Eivissa". Grabado sobre papel (2009)

Las pequeñas parcelas de realidad que limitan las 4 esquinas de sus lienzos te transportan fácilmente a los campos de La Mancha, a los canales de Venecia, al Caribe cubano o al desierto de Marruecos. El poeta madrileño José Hierro dijo una vez de la obra de Concha Ibáñez: “Sus paisajes desnudos, dramáticos, desolados son como lugares vistos en sueños, recordados al despertar”.

Concha Ibáñez. "Lanzarote". Óleo sobre tela (2001)

Y así se despierta el que observa la obra sencilla y la belleza de lo cotidiano de Concha Ibáñez. Sinuosas elevaciones, campos en flor, olivares… sirven a Concha Ibáñez para dar fondo y profundidad a sus cuadros.

Concha Ibáñez. "El Vallès". Óleo sobre tela (2009)

“La grandeza del silencio y la soledad”, como diría el escritor Abelardo del Castillo. Y es que Concha Ibáñez se rodeó de poetas y escritores, como: Miquel de Palol, Concha Alós, Ricard Creus, Cesáreo Rodríguez Aguilera o José Corredor Matheos, entre muchos otros.

Concha Ibáñez. "Castella". Grabado sobre papel (2009)

El uso del color y las texturas de los cuadros de Concha Ibáñez tienen el poder y la magia de hacerse apetecibles, como si te invitaran a recorrer los caminos solitarios dibujados a trazos, acariciar el trigo de los campos dorados o a respirar la hierba que inunda el territorio con un manto verde hasta donde se pierde la vista.

Concha Ibáñez. "Chumberas". Óleo sobre tela (1990)

Mirando fijamente cualquier paisaje pintado por Concha Ibáñez, uno puede llegar a escuchar el canto de los grillos, el roce de las hojas en los árboles cuando sopla la brisa o el rumor del agua saltando sobre las piedras, pero por encima de todo, uno siente en profundidad, la calma y el silencio de los espacios abiertos en plena naturaleza.

Concha Ibáñez. "Castella". Óleo sobre tela (1996)

En esta selección de obras disponibles en Subasta Real encontrarás las tierras volcánicas de Lanzarote, los campos dorados de Castilla o el azul del mar mediterráneo. Nos encontramos ante la obra de una de las artistas femeninas importantes de la pintura catalana. Las pinturas y grabados de Concha Ibáñez le han dado la oportunidad a la artista de vivir como pinta.