Obras de arte sin título

Aragonés , Balanza , Carnicé , Castillo , Collet , Gordillo , Haring , López , Palazuelo , Penadès , Riera

Izquierda: Luis Gordillo. "Sin título". Serigrafía firmada y fechada (1984)

Derecha: César López Osornio. "Sin título". Litografía firmada a lápiz y numerada 75/75

Durante siglos la Historia del Arte ha tenido a los títulos como guías de lo que el observador tenía que reconocer en un cuadro, tanto si estaba pintado de forma realista como si no. En la Edad Media los títulos daban información sobre lo que se podía aprender de lo representado, especialmente en cuestiones religiosas.

Jorge Castillo. "Sin título". Grabado firmado 30/99 (1991)

En el Siglo de Oro los títulos se hacen más largos y en el siglo XVIII es Goya quien dota a sus obras de títulos especiales que casi explican una historia. Un siglo más tarde, los títulos son tan rebuscados y grandilocuentes que se utilizan como medio para mostrar la imaginación del artista y forman un conjunto global con la obra.

Izquierda: Claude Collet. "Sin título". Grabado sobre papel 5/20

Derecha: Pablo Palazuelo. "Sin título". Litografía offset (1978)

Dicen que los artistas les niegan un título a sus obras como herencia a las vanguardias de comienzos del siglo XX. Marshall McLuhan culpa al cubismo de ser el detonante de las faltas de títulos en las obras de arte contemporáneas por varios motivos.

Izquierda: Lluís Pera. "Sin título". Óleo sobre tabla. Firmado

Derecha: Amèlia Riera. "Sin título". Grabado sobre papel firmado a lápiz (1985)

El objeto representado en la obra de arte dejaba de ser el motivo destacado y se dejaba al espectador encontrar las reflexiones, sentimientos y mensajes de la obra misma, en un intento desesperado por separar la obra artística de toda realidad y elevarla a un nivel superior de misticismo, mucho más sensorial y con más significado que el que otorgaba la obra por si sola.

Unai San Martín. "Sin título". Fotografía firmada 2/5

La ausencia de un título en una obra de arte, permite al observador hacerse una imagen mental y una opinión personal del significado de la obra, sin corromper lo que representa mediante una palabra o palabras de su título. El resultado por tanto del lenguaje pictórico se multiplica y lo que podría ser una imagen única, se convierte en una amalgama de percepciones libres y sin contaminar.

Izquierda: Cristina Penadès. "Sin título". Óleo sobre lienzo. Firmado

Derecha: Juan Carlos Balanza. "Sin título". Técnica mixta sobre madera (1992)

El artista decide bautizar sin nombre a su criatura creativa poniendo en valor su trabajo como una obra única. El indescriptible objeto que puede propiciar toda clase de sensaciones a quien la observe y capaz de trasnmitir mensajes sin necesidad de vocablos.

Albert Carnicé. "Sin título". Óleo sobre lienzo. Firmado

En Subasta Real queremos dedicar el artículo de la semana a todas esas obras que llevan por título una ausencia de él, aunque paradójicamente lleven por título, un "sin título". Por supuesto, aunque coinciden en nombre, todas las obras sin título difieren unas de las otras, sin poseer ningún atributo estilístico común entre ellas o soporte similar.

Fernando García Ponce. "Sin título". Litografía firmada a lápiz y numerada H.C. 14/15

Aunque conceptualmente el artista desee específicamente que aquella obra "sin título", pertenezca a una especie de colección más cuidada e importante que las otras que ha dotado con nombre, lo cierto es que el público en general prefiere encontrar un título que les acompañe.

Morató Aragonés. "Sin título". Litografía firmada a lápiz y numerada 333/350

El arte es uno de los medios que se impregna cada época de las modas de su tiempo. El título de una obra de arte ha servido para sorprender, inspirar, comprender, amar o sentir rechazo. Incluso Pablo Picasso se vio obligado a cambiar el título de alguna de sus obras.

Keith Haring. "Sin título". Litografía. Edición limitada de 2500 unidades (años 90)

Hay cierta satisfacción en leer un título que encaja con la imagen de la obra, pero muchos de esos títulos se pusieron como prolongación del mensaje del artista, para completar el significado de su obra o elevarla a otro estado.

Mercedes Gómez Pablos. "Sin título". Óleo sobre lienzo. Firmado (2006)

También hay artistas que utilizaron los títulos para burlarse del observador o quién dotó de mensaje e interés su obra gracias a un título bien escogido que sin él hubiera pasado desapercibida. Ya sean títulos con pocas palabras o extensos, contundentes, humorísticos, enigmáticos, osados, irreverentes, elegantes o incluso sin título, lo importante es que la obra de arte sea capaz de hacer soñar al espectador y nos transmita toda clase de sensaciones.

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